Carta de Aclaración Nº 3 - Octubre de 2002
Interpretaciones a las Reglas de juego suministradas por las Comisiones de Reglas de Juego y de Árbitros de la I.H.F.
En los últimos meses, algunas cuestiones referentes a las interpretaciones de las reglas de juego, han sido elevadas a la consideración de la PRC/I.H.F. Algunas de estas cuestiones involucran los cambios a las reglas de juego introducidos en agosto de 2001, en tanto que otros se refieren a situaciones inusuales, basadAs en reglas que ya existían desde hace mucho tiempo. El siguiente, es un comunicado oficial de la PRC - I.H.F. respecto a esos puntos.
Regla 2:8e
Esta regla hace que sea obligatorio para los árbitros solicitar un time - out si existe un toque de silbato por parte del cronometrista o del Delegado Técnico, cualquiera haya sido el motivo de esta intervención. Así, el silbato de la mesa de control detiene efectivamente el juego, aun si los árbitros no han pitado para solicitar un time - out. De acuerdo a esto, aunque los árbitros no se hayan percatado de que el juego ya ha sido detenido, por ejemplo porque el ruido en el recinto les ha impedido escuchar el silbato, cualquier acción que ocurra en el campo de juego después del toque de silbato no es válida.
Esto significa que, si por coincidencia se ha convalidado un gol después del silbato del cronometrista, ese “gol” debe ser anulado. De igual manera, una decisión de sancionar un lanzamiento favorable a un equipo (lanzamiento de 7 metros, tiro libre, saque lateral, saque de centro o saque de arco), tampoco es válida. El partido deberá reanudarse con el lanzamiento correspondiente a la situación existente cuando el cronometrista pitó. Por ejemplo, si el cronometrista pitó porque se ha solicitado un team time – out, se deberá reanudar con un tiro libre para el equipo poseedor de la pelota. Similarmente, si el cronometrista pitó debido a un mal cambio, se reanudará generalmente con un tiro libre favorable al equipo no infractor.
No obstante, cualquier sanción personal dada por los árbitros en el tiempo que media entre el silbato del cronometrista y su propia señal de time – out, mantiene su validez. Esto se aplica cualquiera sea el tipo de violación (infracción, conducta antideportiva o agresión bajo las Reglas 8:3-7) y cualquiera sea la severidad de la sanción (bajo Reglas 16:1, 16:3, 16:6 y 16:9).
En lo que respecta a los efectos sobre el tiempo de juego, ver el próximo ítem.
Regla 2:9 en conexión con Regla 2:8a-f
La Regla 2:9 deja en claro que el cronometrista no puede detener el reloj por su propia iniciativa, ni siquiera cuando sea obvio que es necesario un time - out. Es privilegio de los árbitros decidir, e indicar, cuando debería detenerse el reloj.
En las situaciones listadas en las Reglas 2:8a-f es obligatorio conceder un time - out. La regla no indica que tan rápido deben conceder el time - out los árbitros en cada una de esas situaciones y sería claramente inapropiado especificar en la regla un tiempo límite. No obstante, se sobreentiende que, en principio, el time - out debería solicitarse sin demora una vez que haya quedado claro que se está en presencia de una de las situaciones descriptas en 2:8a-f.
En algunas situaciones podría existir una considerable demora entre la señal que indica que se ha producido una de las situaciones mencionadas en 2:8a-f y la señal de silbato de los árbitros que solicita el time - out. Esto podría suceder cuando la señal auditiva inicial proviene del cronometrista (ver, por ejemplo, las situaciones bajo Regla 2:8e en el punto anterior), o cuando uno de los árbitros ha detenido el juego. En el primero de los casos, los árbitros pueden haber estado incapacitados para escuchar la señal dada por el cronometrista y en el último de los casos, ellos pueden simplemente haberse olvidado de dar la señal para solicitar el time - out.
Es conclusión de la PRC que debería ser legal y deseable permitir a los árbitros (bajo su responsabilidad general para corregir el cronometraje expresada en las Reglas 17:10 y 2:9) corregir el tiempo, si ellos concluyen que ha habido una demora sustancial antes de la señal de time - out.
Debería hacerse notar que hacerlo sería un privilegio, no una obligación y la decisión debería depender de las circunstancias en cada situación. Los criterios para esta toma de decisión son los mismos que los indicados en los últimos dos párrafos de la aclaración Nº 2 del Reglamento de Juego. Esto significa que, para tomar la decisión de cambiar o no cambiar el tiempo, los árbitros deberían juzgar si un equipo ha sufrido una desventaja debido a la demora en la detención del reloj. En otras palabras, el resultado en ese momento, el tiempo de juego restante en el partido y, por supuesto, la duración de la demora habrían de ayudar a los árbitros para determinar si es necesaria una corrección. Para establecer la longitud de la demora, los árbitros deberían poder contar con la asistencia del cronometrista, especialmente en aquellas circunstancias donde ellos no han podido escuchar el silbato de éste último.
Reglas 4:1 - 4:3
Se han realizado algunas preguntas sobre la intercambiabilidad de jugadores y oficiales de equipo durante un partido, por ejemplo, si un individuo que ha sido inscripto como jugador puede ser retirado como jugador y pasar a ser oficial y viceversa.
La respuesta es que no hay ninguna prohibición en las reglas de juego contra tal acción y ello puede ser autorizado, siempre que el equipo no haya previamente alcanzado el número máximo de personas permitidas en la categoría (jugadores u oficiales de equipo) a la que la persona desea cambiar. En otras palabras, un cambio que permita un incremento en la cantidad es aceptable dentro de los límites, pero nunca se debe exceder la cantidad fijada, o retirar a otra persona (jugador u oficial de equipo), para permanecer dentro de los límites asignados.
Nota: Tales cambios no son permitidos en los eventos de la I.H:F., ni en otros partidos jugados bajo las regulaciones de competencias de la I.H.F. Las federaciones nacionales están autorizadas a emitir regulaciones separadas que prohiban estas acciones.
Reglas 6:4 y 13:4a
Si los árbitros observan que un arquero se ha lesionado, por ejemplo al intentar detener un lanzamiento y no está en condiciones de protegerse a si mismo o de defender su arco, entonces la protección del arquero se convierte en un asunto prioritario.
En consecuencia, si los árbitros observan que la pelota está fuera de juego o que uno de los equipos tiene posesión de ella, deberían detener el juego inmediatamente.
Solamente si ninguno de los equipos tiene la posesión de la pelota, típicamente porque está en el aire sobre el área de arco, los árbitros deberían esperar el par de segundos necesarios para que alguno de los equipos obtenga la posesión antes de poder pitar.
En lo que respecta a la continuación del juego luego de que el arquero haya sido asistido, se procede como sigue: Si la pelota estaba fuera de juego, el partido debería reanudarse en la forma que corresponda a la situación existente al momento en que el balón salió fuera de juego. Típicamente, esto significa un saque de arco (esto también se aplica si el arquero fue capaz de lograr el control de la pelota a pesar de su lesión), pero también puede significar un saque lateral, un tiro libre o un lanzamiento de 7 metros si es que esa fue la decisión de los árbitros.
Si la pelota estaba en juego y en posesión de un equipo, por ejemplo si la pelota estaba en contacto con el piso dentro del área de arco, o si la pelota ya la había abandonado saliendo a la superficie de juego y siendo controlada por un jugador, entonces ese equipo debería tener la posesión por medio de un tiro libre (Regla 13:4a). Debería notarse que nunca debería ser posible sancionar, en las situaciones descriptas, un lanzamiento de 7 metros para el equipo atacante, aun cuando el jugador del equipo atacante haya recibido la pelota enfrente del arco vacío. El árbitro detiene el juego con un toque de silbato para brindar garantías ya que la protección del arquero es más importante que la posibilidad que un gol sea convertido. De la misma forma, no se debe aplicar la Regla 14:1b.
Regla 7
Siempre ha estado prohibido que los jugadores del equipo en posesión de la pelota ganen una ventaja al utilizar el espacio que se encuentra inmediatamente por afuera del campo de juego, ya sea con la pelota o sin ella. En las ediciones anteriores de las reglas de juego, esto estaba basado en una referencia general a las reglas de cambios de jugadores expresadas en la Regla 4. En la versión 2001 del Reglamento de Juego se intentó hacer una referencia más directa a esta situación dentro de la Regla 7, sin embargo, inadvertidamente fue dejado de lado. No obstante, esto no debe interpretarse como que la prohibición ya no existe.
Si un jugador con la pelota se desplaza con su cuerpo por el exterior del campo (mientras la pelota está todavía dentro del mismo), por ejemplo para rodear a un jugador defensor, los árbitros deberían pitar un tiro libre en contra del equipo cuyo jugador posee la pelota. Si un jugador del equipo en posesión de la pelota toma una posición fuera del campo, sin tener la pelota en su poder, quizás anticipando la recepción de un pase o para iniciar una carrera, los árbitros deberían indicar a este jugador, ya sea verbalmente o mediante gestos, que debe moverse dentro de los límites del campo de juego. Si el jugador no sigue estas instrucciones, o si la acción es posteriormente repetida por el mismo equipo, los árbitros deberán señalar un tiro libre en contra del equipo sin ningún otro aviso. Tales acciones de los jugadores no implican una sanción personal bajo la Regla 8:4.
Regla 8:2.c y Aclaración 5f
Regla 10:3
No está explícitamente indicado en las reglas que el jugador que ejecuta un saque de centro no tiene permitido estar con un pie en la mitad de campo perteneciente al equipo adversario. Para evitar cualquier posible confusión (por ejemplo en comparación con un saque lateral), debería enfatizarse que el ejecutante debe permanecer al menos con un pie sobre la línea y el otro pie también sobre la línea o en su propia mitad del campo. (Ver también Aclaración Nº 7, 3º y 4º párrafos, que brinda instrucciones respecto a las posiciones para el saque de centro).
Regla 13:4a vs. 14:1c
Si un toque de silbato proveniente de un espectador hace que un jugador se detenga cuando va en contraataque, solo contra el arquero y sin que ningún otro adversario tenga la oportunidad de detenerlo, entonces claramente los árbitros deben sancionar un lanzamiento de 7 metros de acuerdo a la Regla 14:1c.
No obstante, si en la misma situación hay defensores en una posición tal que hace posible para ellos detener al jugador atacante, el partido deberá ser reanudado con un tiro libre bajo la Regla 13:4a., ya que no puede juzgarse que existe una clara ocasión de gol. Como un caso especial, si en esa situación los defensores escuchan el silbato y detienen su carrera mientras que el atacante continúa hasta que el árbitro haya pitado, puede existir la impresión de que el atacante está en una posición tal que corresponde a una clara ocasión de gol. No obstante, esto no puede ser tomado en cuenta, ya que la situación relevante es la que existió al momento de producirse el toque de silbato del espectador, haciendo que un tiro libre sea también la sanción correcta.
Regla 14:1c
La Regla 14:1c hace referencia a la “intervención de alguien no participante...”, es decir que hace referencia a una persona. No obstante, por analogía, la regla debería también aplicarse al caso de cualquier clase de incidente (“fuerza mayor”), tal como un súbito corte de electricidad que tenga el mismo efecto sobre la situación existente en el campo de juego.
Regla 14:5
Esta regla implica, como concepto de un “lanzamiento de 7 metros”, que el jugador debe estar en la línea de 7 metros al ejecutar el lanzamiento. Está también especificado que él no debe tocar o franquear la línea antes de que el lanzamiento haya sido efectuado. No obstante, no queda claro exactamente a que distancia por detrás de la línea debe estar el jugador. Con el objeto de dar al jugador suficiente espacio para hacer los movimientos permitidos, la regla debería interpretarse diciendo que el jugador tiene permitido colocarse (con el pie más adelantado), a lo sumo un metro por detrás de la línea. (La tolerancia hacia los costados está limitada por el ancho de la línea, es decir: un metro).
Tal posición implica, por supuesto, que el jugador puede estar bastante próximo al adversario o compañero de equipo más cercano. No obstante, las reglas que consideran las posiciones permitidas para esos jugadores no son afectadas por la ubicación elegida por el lanzador.
Reglas 15:7 y 16:1 Nota
De acuerdo con la Nota de la Regla 16:1, podría sancionarse a los jugadores de un equipo con un total de tres amonestaciones. Estas amonestaciones podrían normalmente darse para tres casos del mismo tipo de infracción a las reglas, por ejemplo: empujar a un adversario. En otras palabras, la segunda violación del mismo tipo (cometida por un jugador diferente), no debe implicar necesariamente una exclusión por 2 minutos. Esto también se aplica a violaciones que no son infracciones sobre el adversario, tales como permanecer demasiado cerca del jugador adversario que ejecuta un lanzamiento (Regla 15:7).
Reglas 16:1d, 16:1 Nota, 16:3d, 16:3 Nota, 16:6d
Teóricamente, la progresión “normal” de las sanciones contra los oficiales de un equipo es: una tarjeta amarilla, una exclusión por 2 minutos y posteriores descalificaciones. Está indicado en las reglas que no debería darse más que una tarjeta amarilla a los oficiales de un equipo. Asimismo, se indica que puede sancionarse con una exclusión por 2 minutos aun si ninguna tarjeta amarilla ha sido sancionada previamente. Similarmente, siempre es posible sancionar una actitud antideportiva grave con una descalificación, aunque no haya habido previamente una amonestación o una exclusión.
No está establecido específicamente en las reglas, pero no es posible dar una segunda exclusión de dos minutos para los oficiales de un equipo, aún cuando ellos no hayan recibido ninguna tarjeta amarilla. La opción, en esta situación, es sancionar con una tarjeta amarilla si la mala conducta es relativamente menor, o en caso contrario sancionar una descalificación. Una sencilla forma de expresar los límites es decir que no debería haber más de una tarjeta amarilla, ni más de una exclusión por 2 minutos para los oficiales de cada equipo.
Regla 16:4
Está indicado que, “después de solicitar un time - out, los árbitros deberán comunicar la exclusión...” Efectivamente, la secuencia deseada es que el time – out debería solicitarse primero, tal como se ha instruido desde que las reglas han sido cambiadas. No obstante, no existe ninguna violación a las reglas si dicha secuencia no se sigue y no puede presentarse ninguna protesta formal. Como se indica, el time – out debe ser solicitado y tanto el jugador (u oficial) como el planillero / cronometrista deben ser informados. Un error en cualquiera de estos aspectos no constituye una violación a las reglas, ya que el momento exacto en que se realiza la señal de time – out está siempre a criterio de los árbitros y no puede ser protestado. (Ver, también, el punto anterior referido a la Regla 2:9).
Aclaración Nº 3
Aquí se indica que el oficial de equipo debería colocar la “tarjeta verde” en la mesa, enfrente del cronometrista, cuando solicita un time – out. Es evidente que en muchas situaciones, especialmente cuando un equipo quiere solicitar el team time – out de inmediato, los oficiales de equipo pueden no ser muy cuidadosos en la forma en que entregan la tarjeta verde. Ellos podrían dejarla caer sobre la mesa, en la esquina más cercana, (o aún lanzarla) sin dar al cronometrista la oportunidad realista de verlo y tomar una rápida acción. Esto, en la práctica, podría ser causa de irritación ya que el time – out solicitado podría ser advertido sólo cuando ya es demasiado tarde.
Por ello, como una recomendación (ya que lo indicado muy específicamente en las reglas no puede ser súbitamente cambiado), la PRC sugiere efusivamente que las federaciones miembros impartan como instrucción que la tarjeta verde debe ser entregada por el oficial de equipo en la mano del cronometrista (o del Delegado, si esta persona está presente y sentada más cerca del oficial). Debería observarse que la IHF introducirá esta instrucción para los eventos que ella organiza, comenzando con el Campeonato Mundial Masculino 2003.
Reglamento relativo a las zonas de cambio Nº 5
Se espera que los jugadores y oficiales de equipo permanezcan generalmente en la zona de cambios de sus equipos a lo largo del partido. No obstante, no hay ninguna regla que impida a un jugador u oficial dejar la zona de cambios durante el juego y así, hipotéticamente, un jugador u oficial pueden decidir ocupar una posición en la zona donde se encuentran los espectadores. En estos casos, es importante recordar las regulaciones que dicen que un oficial de equipo solo puede “dirigir y ocuparse” de su equipo desde dentro de la zona de cambios. Si un oficial intenta dirigirse a su equipo desde otra posición, debe ordenársele que detenga su accionar o, alternativamente, que regrese a la zona de cambios
Generalizando, los jugadores y oficiales de equipo permanecen bajo la jurisdicción de los árbitros a lo largo de todo el partido, y las reglas normales sobre sanciones personales también se aplican aunque un jugador u oficial de equipo ocupe una posición claramente fuera de la cancha y de su zona de cambios. Por lo tanto, la conducta antideportiva, conducta antideportiva grave y agresión, deben sancionarse de la misma manera, tanto si la infracción tiene lugar en el campo de juego como en la zona de cambios
Desde un punto de vista práctico, los árbitros no deben quitar su atención del juego e intentar descubrir si, posiblemente, alguien que tiene un mal comportamiento en la zona de espectadores (quizás muy lejos y vestido con ropa de civil) podría llegar a ser una persona que esté inscripta en el partido como jugador u oficial de equipo. No obstante, cuando los árbitros reconocen ese caso, o son informadas de ello por el Delegado, deben tomar acción. (Debería notarse que, en analogía con la Aclaración Nº 9, un informe del planillero / cronometrista no es suficiente como para implicar una sanción).
Si los árbitros deciden que una sanción es necesaria, deberían comunicar tal decisión al “oficial responsable de equipo” del equipo en cuestión, para asegurarse que la sanción es conocida y que una posible reducción del número de jugadores en el campo de juego es comprendida. Obviamente, los árbitros no deberían intentar un acercamiento al jugador u oficial que está en la zona de espectadores, bastante lejos de su la zona de cambios, ya que esto podría llevar a “posteriores complicaciones”
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Deseamos informar que la PRC /IHF ha producido un video para instruir y evaluar los aspectos de las reglas referentes a los pasos. Es un video de 40 minutos, con ejemplos prácticos y situaciones de juego concretas. Está disponible en la Secretaría de la IHF, al precio de 30 euros por copia.