1. Las acciones defensiva frontales no siempre son inocentes: hemos estado predicando que típicamente las situaciones de “tarjeta roja” y otras faltas que merecen una sanción disciplinaria tienden a ocurrir en situaciones de uno-contra-uno dónde los defensores están obligados a accionar desde atrás (empujando por la espalda a un jugador en suspensión) o desde el costado (tirando hacia abajo el brazo del jugador lanzador). En contraste, la “correcta” posición defensiva frontal generalmente no merece sanción.
No obstante, estamos observando en la actualidad a cada vez más defensores que cometen graves infracciones accionando de frente al atacante, en parte para hacerle parecer más inocente de forma tal que puedan escapar sin castigo. Esto incluye:
- dirigir la acción a la cara, cabeza o cuello, ya sea con el puño o con los dedos, pretendiendo ir por la pelota y por el brazo de lanzamiento en un movimiento de bloqueo, mientras dan de hecho un “golpe de karate” contra el brazo de lanzamiento o contra el otro brazo;- poner el codo por delante, quizás contra el estómago;- o incluso agarrar los órganos genitales!!!
2. Contraataques: Los árbitros han sido demasiado inconsistentes en situaciones de persecución uno-contra-uno durante los contraataques.
Algunas veces, los empujones por la espalda, las zancadillas o las pisadas en los talones han sido permitidos sin que exista ninguna sanción. Mientras que, en contraste, los defensores que auténticamente intentan alcanzar al oponente, ya sea corriendo o teniendo contacto hombro contra hombro y tratando de poner su mano para desviar la pelota en el dribbling han sido sancionados. Los árbitros deben lograr ubicarse en una posición tal que les permita observar mejor la forma en que el contacto tiene lugar (típicamente, deben ubicarse a un costado).
3. ‘Fuerza de la falta” vs. Impacto: los árbitros tienden a observar y reaccionar correctamente ante faltas que involucran fuertes contactos corporales, es decir:
grandes empujones, golpes de gran intensidad o movimientos de lucha libre. No obstante, cuando se tiene que decidir si se aplica una ‘tarjeta roja' no es necesariamente la fuerza utilizada lo que decide cuán peligrosa es la falta y por consiguiente con que severidad debe ser castigada.
Los jugadores están cínicamente entrenando para lograr el mayor impacto o daño posible con la menor acción y el menor contacto. Un leve toque es todo lo que se necesita para ocasionar un riesgo de lesión, si es que el toque se produce en el momento en que el jugador es más vulnerable o está sin defensa porque está corriendo o saltando y para colmo, está desprevenido de la falta que va a llegar. Los jugadores deben abstenerse de tomar estas acciones y los árbitros deben estar mucho más atentos a la posibilidad de que ellas ocurran con el objeto de juzgar en base al efecto y no a la fuerza del contacto.
4. Situaciones del “extremo”: hemos observado nuevos ‘trucos' de los jugadores y de acuerdo con esto, mayor cantidad de errores de los árbitros:
a) Tener cuidado con las faltas peligrosas en el momento en que el atacante está en suspensión sobre el área de arco. Un ligero toque en el hombro, en el codo, en la rodilla o en el pie pueden tener efectos terribles;
b) Los defensores desplazan a un atacante que está saltando con una trayectoria tal que se aleja del defensor. De esta manera, el atacante pierde el equilibrio y/o se ve forzado hacia un ángulo más cerrado. Esto se realiza sin los brazos y sin movimientos de la cadera (tackle), para hacerlo tan invisible como sea posible. Podría ser posible no aplicar una sanción personal, pero en estas situaciones debería frecuentemente sancionarse un lanzamiento de 7 metros a favor del atacante.
c) Muchos atacantes están usando el instinto del árbitro (que es suponer que generalmente el defensor infringe las reglas). De esta forma, el atacante es el único que busca el contacto físico, creando una colisión al pasar cerca del extremo de la defensa. Con esta acción, esperan obtener al menos un lanzamiento de 7 metros a su favor, aun cuando quizás no tenían intención de lanzar al arco.
5. Circulador: los árbitros no siempre miran lo bastante cuidadosamente hasta que la pelota llega a un determinado lugar. Pero entonces ya puede ser demasiado tarde porque un jugador, furtivamente, se anticipó a la situación y ha producido un daño:
a) el defensor "disimuladamente" agarra el cuerpo o camisa del atacante (o se para sobre el pie) hasta sólo un instante antes de que la pelota llegue. En este momento, el defensor lo suelta y el atacante generalmente pierde el equilibrio.
O recíprocamente
b) El culpable es el circulador del ataque que comete el agarre, gira sobre sí mismo o empuja para separarse del defensor. De esta forma, ambos adquieren un impulso y logra sacar al defensor de posición.
6. dentro del área de arco: En lugar de provocar en forma obvia un lanzamiento de 7 metros haciendo un buen paso dentro de la línea del área de arco y enfrentando al atacante, el defensor usa otros trucos: Se para dentro de la línea y obliga al lanzador a ajustar su ángulo o salto de acuerdo a ello. Luego, se retira fuera del área en el momento de la colisión, cuando es lógico que el árbitro mire hacia allí. O, en otros casos, repite los movimientos del atacante, corriendo a su lado (en forma paralela) e ingresa dentro del área de arco cuando el atacante salta hacia dentro de ella. Los árbitros tienden a observar un posible contacto corporal y no observan la posición ilegal de los defensores que influyen sobre las opciones y concentración del atacante.
7. defensa que sale a ‘sabotear ': en una defensa 6-0 es típico que los defensores salgan contra el jugador que está delante de ellos en poder de la pelota y que posteriormente retornen nuevamente a su lugar. No obstante, algunos equipos han hecho sistemático que cada jugador del ataque que tiene la pelota en 10-12 metros, tenga al defensor más cercano que sale a sujetarlo brevemente. Nada áspero o duradero. Por el contrario, muy rápido y sólo lo suficiente para demorar el próximo pase o carrera. De esta forma, se logra interrumpir el patrón del movimiento del equipo y se obliga a los atacantes a empezar nuevamente desde el principio. Obviamente, esto molesta a los atacantes. Ellos no pueden continuar ningún movimiento y los defensores nunca son sancionados. Cada falta individual es vista por los árbitros como una falta menor o rutinaria, de forma tal que sólo se piensa en otorgar “ventaja”, permitiendo que el juego continúe. Los árbitros deben apreciar las consecuencias y deben perseguir el efecto acumulativo con las sanciones progresivas para desalentar este tipo de tácticas;
8. Falta ofensiva oculta / falsa falta defensiva: Hablamos del comportamiento antideportivo intencionado que tiende a provocar a los oponentes y a hacerles reaccionar para merecer una sanción disciplinaria. Los atacantes deliberadamente usan algunas artimañas cuando están completamente lejos de la pelota (no para afectar o anticipar el próximo pase o para ganar algo, sino simplemente para irritar y provocar). Esto a menudo no es detectado porque sucede en un lugar donde los árbitros no tienen ninguna razón para dirigir su mirada. Similarmente, ante el contacto más ligero (o posiblemente ante una falta menor) estos jugadores crean un gran espectáculo pretendiendo haber sido golpeados o lastimados de mala manera, cayéndose al suelo y/o no levantándose para provocar un escándalo con el jugador que es acusando injustamente.
9. Pierna / pie para interrumpir un pase bajo: los defensores usan su pierna o pie para detener todos los pases bajos, obligando literalmente a enloquecer a los atacantes. Especialmente, al interrumpir los pases hacia el jugador que ocupa la posición de extremo.
10. Las sanciones en las fases tempranas en el juego: Este es uno de los aspectos fundamentales del presente trabajo. Tiene dos partes:
a) Algunas veces los árbitros actúan como “robots”, sacando las tres tarjetas amarillas a cada equipo antes de comenzar a excluir jugadores. Los equipos sistemáticamente toman ventaja de esto y no se preocupan si son sancionados con una tarjeta amarilla. Ellos sólo quieren burlar a los árbitros para posponer tanto como sea posible la primera exclusión por 2 minutos. Los árbitros deben ser capaces de darse cuenta si las tarjetas están teniendo algún efecto o si el juego se está poniendo “demasiado caliente”. Los árbitros deben adaptarse y “deshacerse” más rápidamente de las tarjetas si esto fuera necesario.
b) Los jugadores y equipos que son lo suficientemente despiadados como para intentar sacar del juego a un oponente clave no esperarán hasta los minutos finales del juego para hacerlo. Más bien, lo harán en las fases iniciales del juego. En parte porque quieren librarse tan rápidamente como puedan del difícil oponente Y ADEMÁS porque tiene una mejor oportunidad de salir sin castigo. Los árbitros están en los primeros minutos con su “ritmo de tarjetas amarillas” y pueden no reaccionar adecuadamente si la próxima falta es de tal magnitud que merezca una tarjeta roja o por lo menos una exclusión por 2 minutos directa. De esta forma, quizás sólo sancionen con otra tarjeta amarilla. Esto, por supuesto, puede llevar el partido a un comienzo desastroso y los árbitros pueden haber perdido cualquier oportunidad de tener el juego bajo control. En primer lugar, deseamos que los equipos den marcha atrás con este cinismo y en segundo lugar, queremos que los árbitros reaccionen en la forma correcta cuando una cosa de tal magnitud acontece en las fases tempranas del juego.