Poniendo el termostato
Es absolutamente necesario para los árbitros usar
su experiencia y darse cuenta de la “temperatura” del partido, con el objeto
de aplicar correctamente y de forma consistente una línea de “sanciones progresivas.”
Los buenos árbitros deben distinguir entre el juego que es duro, pero limpio y las acciones que son peligrosas o antideportivas. Si los árbitros reaccionan exageradamente, quizás porque ellos están preocupados con la pérdida de control, pueden crear grandes problemas para ellos mismos y para los equipos, porque su línea progresiva se torna imposible de mantener. También, crea irritación y puede causar de hecho que la “temperatura” del juego aumente. Así, en lugar de cumplir con su intención de “apagar el fuego”, los árbitros en realidad “agregan combustible al fuego.”
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