Ganar a cualquier costo – Una cuestión de ética

Bajo estos lineamientos, dos temas separados han sido observados:

1. Si un equipo está ganando por un gol de diferencia y faltan pocos segundos para el final del partido, hay una clara tentación de usar todos los métodos (incluso los ilegales y peligrosos) con el objeto de impedir la última oportunidad del equipo adversario. Nosotros hemos visto varias de estas situaciones dónde los jugadores han sido completamente cínicos al respecto.

Ellos han sido correctamente sancionados con una “tarjeta roja”, pero han sido exitosos en impedir que una clara oportunidad de gol se materialice. Por supuesto, si existe una clara posibilidad de gol y ellos la destruyen, habrá un lanzamiento de 7 metros en su contra. Pero, a menudo, la falta simplemente se comete antes de que los adversarios lleguen a este punto.

Esto involucra actitudes y acciones claramente antideportivas y no es bueno para nuestra imagen que los jugadores resulten “exitosos” con este accionar. Parece urgente considerar la posibilidad de un cambio de reglas para esta situación.

En un partido, Islandia-Eslovenia, un jugador de Islandia podría haber usado tales métodos para prevenir un gol decisivo al final del partido, pero su sentido de deportividad le impidió hacer esto. En cambio un adversario usó estos métodos cuando en la siguiente situación Islandia tenía una oportunidad final para ganar el partido.

Pero felicitaciones al jugador de Islandia por su integridad y su fuerte sentido ético.

¡Este equipo perdió, pero el jugador y su equipo ganaron respeto!

2. Es parte del juego que los entrenadores tengan reacciones espontáneas en respuesta a las acciones del jugador y decisiones del árbitro. Debe haber tolerancia para tales reacciones humanas, a menos que las palabras y gestos sean demasiado antideportivos. Normalmente, una “tarjeta amarilla” dirá a un entrenador que debe estar atento, si es que él no quiere causar una exclusión por 2 minutos para su equipo.

Pero existen también entrenadores que sistemáticamente provocan a los árbitros a lo largo del partido. Ellos tienden a continuar con su conducta cuando reciben una “tarjeta amarilla”. Quizás, la apuesta es que los árbitros serán renuentes a dar el próximo paso y mostrarles una exclusión por 2 minutos, porque ellos temen que esto podría causar una escalada de la tensión entre el equipo y los árbitros.

Por supuesto: los árbitros deben mostrar más valentía, pero primero nosotros debemos preguntarnos: ¿No sienten estos entrenadores que ellos deben tener una responsabilidad y una conducta deportiva?

¿Es “ganar a cualquier costo” la única cosa que importa?

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