Campeonato Mundial Juniors Femenino 2005 en CZE
- Comentarios desde la perspectiva de la Comisión de Reglas de Juego y arbitraje de la IHF-
-Parte 6-

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La agresiva defensa 3:3 de España ha creado sorpresas y desafíos para los adversarios. También los árbitros han tenido que prestar especial atención. Las faltas y colisiones tiene lugar en un amplio espacio y las trayectorias de carrera son afectadas. Un problema particular son los persistentes “agarrones breves “y los “pequeños empujones“ dados por los defensores españoles que están interrumpiendo los patrones y movimientos de los adversarios. En cada caso individual, la falta no puede ser tan severa como para implicar una sanción directa. Sin embargo, en una base cumulativa, esta acción ilegal debe castigarse porque podría de otra forma crear una ventaja injusta.


Entre las nuevas reglas, la siguiente merece la pena ser comentada:
Si el ruido en el gimnasio es muy fuerte y los árbitros no notan inmediatamente el silbato del cronometrista que detiene el reloj y el juego, entonces es importante recordar lo que debe hacerse cuando la detención es finalmente observada. Cualquier acción y decisión como por ejemplo un gol, un tiro libre, o un saque lateral es inválida. El juego se reiniciará de la manera que corresponde a la situación existente en el momento del toque de silbato del cronometrista. Sin embargo, cualquier sanción personal, como una tarjeta amarilla o una exclusión por 2 minutos dada entre el silbato inicial del cronometrista y el descubrimiento de la situación, permanecerá válida. Claro, el cronometrista (y el delegado) debe tomar toda las acciones posibles para conseguir que los árbitros entiendan la situación tan rápidamente como sea posible.


A pesar de las buenas intenciones, puede crearse irritación en algunas situaciones.

Un problema interesante es el siguiente:

Existen hábitos muy diferentes en los diferentes deportes:

¿Debería un árbitro tocar a un jugador?

Claro,  nosotros no estamos hablando de un toque agresivo, sino de uno amistoso, en relación con explicar una decisión, ayudar a un jugador a levantarse, o en relación con algunos momentos relajados y amistosos. En handball, tales contactos han tendido a ser desalentados (exceptuando quizás los casos de partidos entre niños) . Esta tradición significa que los jugadores podrían fácilmente entender mal un repentino toque, incluso cuando debe ser obvio que hay ninguna falta de respeto. También, el jugador podría no comprender en seguida que la persona involucrada es el árbitro.

La recomendación permanece: el contacto amistoso con jugadores debe ser verbal, no físico.